El pasado 6 de noviembre, el Consejo de Ministros aprobó el nuevo Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) 2016-2022 propuesto por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA). Un documento a través del cual se disponen las líneas generales para la gestión de los residuos durante los próximos seis años, así como las medidas que se deberán llevar a cabo para cumplir los objetivos establecidos y para que, de alguna forma, se pueda avanzar hacia la denominada “economía circular” e impulsar la preparación para la reutilización y el reciclado.

En lo que atinge a los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), en el nuevo PEMAR se establecen una serie de objetivos a alcanzar, así como orientaciones destinadas tanto a las Administraciones públicas como a personas vinculadas en la gestión de RCD, para poder materializar estos objetivos. Cabe destacar en primer lugar que, según el INE, en el período 2007-12 se han reducido considerablemente los RDC generados, pues se ha pasado de unas 42 millones de toneladas en 2007 a 27 millones en 2012. De estos, 19 millones fueron destinados a valorización, 4 millones a operaciones de relleno y otros 4 millones fueron depositados en vertederos. El motivo fundamental de esta reducción reside en la situación trágica que atraviesa el sector de la construcción: el descenso en la demanda de viviendas, unido a la caída de los precios y a la escasa inversión en obra pública ha provocado que la actividad de este sector se sitúe a niveles muy inferiores de lo que había en el año 2008.

Para llevar a cabo una buena gestión de los RCD que se generan, es necesario contar con plantas de transferencia, de tratamiento y con vertederos. En las primeras se almacenan temporalmente los RCD para después someterlos al tratamiento pertinente; en las segundas se seleccionan, clasifican y valorizan las diferentes fracciones que contienen los RCD para así obtener, por un lado, productos aptos para su utilización directa y, por otro, residuos a los que se aplicarán otros tratamientos de valorización o reciclado; en caso de que esto no fuese posible, se eliminarían en vertederos, espacios para el depósito definitivo de RCD.

En el nuevo PEMAR se contempla, primeramente, lo establecido en el Real Decreto 105/2008 que regula la producción y gestión de los RCD; en el artículo 22 de la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, según el cual antes del 2020 el 70% de los RCD no peligrosos generados deberán ser destinados a la reutilización, el reciclado y otras formas de valorización; y, finalmente, también se asume lo planteado recientemente en una comunicación aprobada por la Comisión Europea sobre las “Oportunidades para un uso más eficiente de los recursos en el sector de la construcción” para fomentar, entre otras cosas, la prevención y valorización de los RCD.

Objetivos en la gestión de RCD

Debido a la disminución de los RCD en los últimos años, las plantas de tratamiento no están recibiendo el número de residuos necesario para poder continuar su actividad, motivo por el cual en el nuevo PEMAR se establecen una serie de objetivos cualitativos y cuantitativos para llegar a incrementar la calidad del material tratado. Estos objetivos cualitativos son:

  • Establecer la recogida separada de los distintos materiales que integran los residuos generados en las obras, así como garantizar la retirada selectiva de los residuos peligrosos procedentes de RCD y asegurar la correcta gestión de todos los residuos.
  • Fomentar una mayor utilización de los materiales procedentes de la gestión de los RCD, lo cual hará posible establecer medidas que desincentiven el depósito de RCD valorizables e implantar una serie de obligaciones al promotor o constructor si no separa correctamente en origen los RCD generados.
  • Fomentar la utilización (valorización) de materiales naturales excavados tanto en la construcción de obras de tierra (terraplenes, pedraplenes y rellenos todo-uno), como en la restauración de espacios degradados y en obras de acondicionamiento o relleno. Además, también se establecerán criterios ambientales para el uso de otros materiales procedentes del tratamiento de RCD no peligrosos en esos destinos.
  • Establecer un Acuerdo Marco Sectorial para impulsar la utilización de áridos reciclados procedentes de RCD en obras de construcción. Una medida que se llevará a cabo a través de la introducción de criterios en la contratación pública que incluyan porcentajes mínimos de uso de material reciclado en obra pública y privada. En este sentido, se propone que en los proyectos de construcción de obras (públicas y privadas) al menos un 5% de los áridos empleados sean reciclados.

En relación a los objetivos cuantitativos, el PEMAR establece una serie de propósitos específicos sobre RCD para los años 2016, 2018 y 2020 para cumplir el objetivo final previsto en la Directiva Marco de Residuos para los RCD:

2016 2018 2020
% mínimo de RCD no peligrosos destinados a la preparación para la reutilización, el reciclado y otras operaciones de valorización (con exclusión de las tierras y piedras limpias).

 

60 65 70
% máximo de eliminación de RCD no peligrosos en vertedero.

 

40 35 30
% mínimo de tierras y piedras limpias (LER 17 05 04) utilizadas en obras de tierra y en obras de restauración, acondicionamiento o relleno.

 

75 85 90
% máximo de eliminación de tierras y piedras limpias (LER 17 05 04) en vertedero respecto del volumen total de materiales naturales excavados. 25 15 10

 

Orientaciones para conseguir los objetivos

En el nuevo PEMAR se ofrecen una serie de indicaciones para poder llegar a alcanzar los objetivos que se proponen en materia de RCD. Estas son:

  • Establecer una metodología clara y concisa de recogida y tratamiento de datos de RCD con las Comunidades Autónomas para así mejorar la información en materia de RCD y evaluar adecuadamente el cumplimiento de los objetivos de gestión de este flujo de residuos fijados.
  • Impulsar la demolición selectiva que permita una adecuada separación para aprovechar los residuos.
  • Fomentar el desarrollo de técnicas y prácticas de separación in situ de residuos de construcción y demolición para incrementar la posibilidad de producir áridos reciclados.
  • Fomentar la aplicación de sistemas de tarifas de admisión de RCD en vertederos que desincentiven esta forma tratamiento para los RCD valorizables.
  • Fomentar la correcta gestión medioambiental de los materiales a través de la revisión del Real Decreto 105/2008 para saber cuáles son las fracciones que se han de separar y las cantidades de residuos a partir de las cuales se debe realizar dicha separación (artículo 5.5 del citado real decreto), y también para definir unas condiciones mínimas y homogéneas en la gestión de dichos residuos.
  • En relación con el relleno de huecos mineros, desarrollar criterios básicos armonizados para el uso de RCD en el relleno de estos huecos, y llevar a cabo acuerdos o convenios sectoriales entre las industrias extractivas y otros sectores con las administraciones públicas para promover su uso.
  • Promocionar la utilización de los materiales procedentes de los RCD valorizables en las obras de construcción, tales como obras de tierra, de capas estructurales (sub-bases de carretera, capa de forma y sub-balasto en obras de ferrocarril), así como la fabricación de hormigones, etc., siempre y cuando se garantice que los materiales reciclados cumplan los requisitos de calidad y prescripciones de la normativa vigente en cada caso.

Orientaciones para las Administraciones públicas

En el nuevo PEMAR también se establecen una serie de medidas destinadas a las Administraciones públicas para conseguir los objetivos propuestos en materia de RCD:

  • La Administración General del Estado y las demás administraciones públicas fomentarán que en los proyectos de obra se tengan en cuenta las alternativas de diseño y constructivas que generen menos residuos en la fase de construcción y de explotación, así como aquellos proyectos que favorezcan el desmantelamiento selectivo correcto del bien inmueble al final de su vida útil.
  • Impulsar la evaluación del ciclo de vida de los materiales de construcción y de sus residuos.
  • Las Administraciones públicas impulsarán la creación y gestión de puntos limpios, fundamentalmente para los RCD procedentes de las obras menores de construcción y reparación domiciliaria, a fin de facilitar la gestión de los mencionados residuos generados sobre todo en las pequeñas poblaciones diseminadas geográficamente.
  • Las Administraciones públicas, en particular, las entidades locales, facilitarán la información al ciudadano sobre buenas prácticas sobre generación y gestión de los RCD de obras menores de construcción y reparación domiciliaria, en particular sobre la ubicación de puntos limpios y sus condiciones de aceptación de RCD.
  • Fomentar mediante Proyectos de I+D+i., el desarrollo de tecnologías destinadas a la transformación de los RCD en materiales reciclados de alta calidad y durabilidad.
  • Impulsar, en colaboración con otras administraciones públicas, campañas de inspección en relación con la gestión de los RCD, dirigidas tanto a los productores o poseedores de residuos como a los gestores de los mismos, y prestando especial atención a la prevención del vertido ilegal de estos residuos.